Gidium the Verminog
Los Verminog son una raza primitiva pero astuta de humanoides con aspecto de rata, cuya existencia contrasta con la cruda barbarie de los Boomers de montaña. Viven en las sombras de la civilización y prosperan en la decadencia de los lugares olvidados: ruinas desmenuzadas, cloacas putrefactas y páramos asolados por la basura. Sus formas enjutas y encorvadas, cubiertas de pelaje desigual y piel escabrosa, se adaptan perfectamente a sus escuálidos dominios. Como carroñeros y mercenarios, los Verminog se han hecho un hueco como supervivientes oportunistas, y sus agudos sentidos y escurridiza agilidad les permiten explotar los márgenes de las sociedades más poderosas.
Como tribu seminómada, los Verminog rara vez permanecen mucho tiempo en un mismo lugar, desplazándose en hordas chirriantes al amparo de la oscuridad. Nocturnos por naturaleza, evitan el duro resplandor del sol, y sus ojos brillan con malévola inteligencia a la luz de la luna. El sigilo es su mejor arma; son maestros del robo, el sabotaje y la emboscada, deslizándose en los asentamientos para robar suministros o sabotear las defensas antes de desaparecer en la noche. La confrontación directa es el último recurso de los Verminog, pero cuando se ven acorralados, luchan con una ferocidad aterradora. Sus garras afiladas e incrustadas de mugre desgarran la carne, sus dientes dentados chasquean con fuerza trituradora de huesos y sus armas rudimentarias -dagas improvisadas, látigos con pinchos y cuchillas oxidadas rebuscadas en los campos de batalla- golpean con sorprendente precisión. Enfrentarse a un Verminog en combate es arriesgarse no sólo a sufrir heridas, sino también a contraer enfermedades insidiosas, ya que sus cuerpos son caldo de cultivo para la peste. Su sola presencia puede contaminar las fuentes de agua y echar a perder las reservas de alimentos, convirtiéndolos en una plaga andante temida incluso por los guerreros más duros.
La sociedad de los Verminog es una jerarquía caótica basada en la astucia y la supervivencia. Veneran la fuerza, pero no la fuerza bruta de sus primos los Mountain Boomer; más bien, es la mente astuta y calculadora la que se gana el respeto entre los suyos. En la cúspide de su tribu se encuentra Gidio, su líder, cuyo nombre se susurra con una mezcla de admiración y temor. Gidium es una criatura de una astucia sin igual, con el pelaje enmarañado por la suciedad de cien incursiones y los ojos ardientes de una inteligencia fría y depredadora. A diferencia de los suyos, que actúan por instinto, Gidium trama sus planes con una paciencia que roza lo antinatural. Se dice que ha burlado a jefes rivales, comerciantes humanos e incluso a demonios de menor rango, tejiendo redes de engaños que han elevado a los Verminog de simples plagas a una fuerza a tener en cuenta. Bajo su mando, la tribu se ha vuelto más audaz, adentrándose cada vez más en tierras civilizadas y acumulando montones de botín: comida, armas y extraños artefactos cuyos propósitos quizá ni siquiera Gidium comprenda del todo. Sin embargo, su liderazgo tiene un precio: su paranoia y crueldad hacen que los disidentes sean eliminados rápidamente, y sus cuerpos se dejan pudrir a la intemperie como advertencia para los demás.
La naturaleza oportunista de los Verminog los convierte en aliados poco fiables, pero en enemigos peligrosos. Su lealtad cambia con la promesa de beneficios, y ninguno ha explotado este rasgo más que el siniestro Mago Negro, Witalis Atrox. Atrox, una figura envuelta en sombras y temor, es un maestro manipulador que ve a los Verminog como herramientas útiles en su búsqueda del dominio. A cambio de baratijas arcanas, conocimientos prohibidos o simplemente la promesa de saqueo, Gidium ha comprometido el servicio de su tribu a la oscura causa del hechicero. Esta alianza es, en el mejor de los casos, incómoda: Gidium no guarda lealtad alguna a Atrox, y el desprecio del hechicero por la inmundicia de los Verminog apenas se disimula. Sin embargo, su asociación ha causado estragos en toda la tierra. Los Verminog actúan como espías, saboteadores y asesinos de Atrox, infiltrándose en las fortalezas enemigas para debilitarlas desde dentro. A cambio, la magia de Atrox ha reforzado su resistencia, otorgándoles una vitalidad antinatural y aumentando la virulencia de sus enfermedades, lo que les convierte en una amenaza aún mayor.
A pesar de su alianza, los Verminog siguen siendo un comodín en los planes del Mago Negro. La astucia de Gidium sólo es comparable a su ambición, y los susurros entre la tribu sugieren que sueña con traicionar a Atrox para reclamar un mayor poder para sí. Si los Verminog permanecerán leales a su oscuro patrón o se volverán contra él cuando surja la oportunidad es una cuestión que mantiene en vilo incluso a los lugartenientes del Mago Negro. Por ahora, los Verminog merodean entre las sombras, con sus risas chirriantes resonando en la noche mientras siembran el caos, la enfermedad y el miedo allá donde van: un azote plagado de plagas cuya verdadera lealtad sólo radica en su propia supervivencia.

