La Venenosa Sirena Eslizón de Pythona Debuta en Clasificados
Pythona: sólo el nombre se desliza por la lengua como una serpiente con medias de seda. Para los que crecimos con la franquicia G.I. Joe, no es sólo un personaje; es un sueño febril de la película de animación de 1987 G.I. Joe: La película, en la que se pasó de luchar contra el Comandante Cobra a enfrentarse a una antigua pesadilla bioorgánica llamada Cobra-La. Y ahora, en 2025, Hasbro nos ha concedido la G.I. Joe Classified Series #172: Cobra-La Pythona, una maravilla de 15 cm que es a partes iguales bomba de nostalgia y catnip de coleccionista. Esta no es la figura de acción de tu hijo; es un homenaje meticulosamente elaborado a una villana que podría encantar las escamas de una serpiente mientras envenena tu café matutino.
En esta reseña, diseccionaremos a Pythona con la precisión de sus garras con punta de veneno, explorando sus raíces canónicas oficiales, la evolución de la Serie Clasificada y cada rincón de esta figura exclusiva. Te espera un ingenio más agudo que sus colmillos, datos sacados directamente de la cámara acorazada de Hasbro y cero palabrería de fan fiction. Porque, ¿para qué inventar cuando la historia real es más extraña que la ficción? Abróchense los cinturones, Joes y Cobras por igual; vamos a sumergirnos en las profundidades fúngicas de Cobra-La.
En primer lugar, una breve introducción para los no iniciados o aquellos cuyas cintas VHS hace tiempo que se desmagnetizaron. Pythona no es la típica villana. Es la emisaria de Golobulus, el soberano de Cobra-La, una civilización oculta del Himalaya formada por seres evolucionados parecidos a serpientes que ven a la humanidad como un molesto desvío evolutivo. Introducida en el canto del cisne cinematográfico de la serie animada Sunbow, Pythona irrumpe en escena como una supermodelo gótica en una convención de reptiles. Interpretada por la inimitable Jennifer Darling, invade el cuartel general de Cobra con la sutileza de un susurro venenoso, revelando sus orígenes y forjando un improbable vínculo con Serpentor. Sus frases destilan amenaza: ’Cuando fuiste creado, mi rostro quedó grabado en tu alma“, ronronea al emperador, preparando el terreno para una trama que incluye transmisores de energía, esporas mutantes y suficientes armas biológicas como para sonrojar a un científico loco.
Pero el encanto de Pythona no es sólo vocal; es visual y visceral. De piel pálida, ojos hipnóticos y garras que rezuman veneno verde, es una mujer fatal que utiliza la seducción y el sigilo como armas. En la película, atraviesa velozmente un Dódromo del Terror Cobra, despliega grotescos artilugios orgánicos como anguilas eléctricas y facehuggers (adelantándose por un pelo a los homenajes a Alien), y casi acaba con Jinx con una goteante amenaza: “¡Preparaos para la eternidad!”. Su destreza en combate es fulgurante, mezclando artes marciales con precisión venenosa. Y no olvidemos su peculiaridad compasiva: en continuidades de cómic como G.I. Joe contra los Transformers, perdona la vida a Joe Colton tras una súplica sincera, lo que insinúa profundidades más allá de su fachada de asesina.
En los cómics: En la serie británica Action Force, aparece en las visiones de Serpentor y le empuja hacia el Transmisor de Energía de Emisión con una atracción casi romántica. En el número #4 de IDW Publishing, retoma su papel en la película, con la voz intacta. En todos estos medios oficiales, Pythona encarna el ethos de Cobra-La: antigua, alienígena y totalmente impenitente respecto a su plan de esporificar a la humanidad y devolverla al fango primigenio. No es de extrañar que los fans tengan una relación de amor-odio con Cobra-La; es el atrevido giro de la franquicia hacia el terror de ciencia ficción, polarizante como la piña en la pizza, pero innegablemente sabroso.
Introduce el G.I. Joe Classified Series, el renacimiento de Hasbro de 15 cm que reimagina los iconos de los 80 con esculturas modernas, pintura de primera calidad y una articulación que pondría celoso a un yogui. Lanzada en 2020, la línea ha producido más de 170 figuras, mezclando los básicos de Un auténtico héroe americano con figuras de gran calado como Ejecutor Némesis. Pythona marca un hito: su primera figura a escala 1:12, que debutó como exclusiva de la NYCC 2025 antes de llegar a Hasbro Pulse. Con un precio de $46,99 (aunque en los mercados secundarios podría ser más alto), es un testimonio del compromiso de la serie con la historia oscura. Pero ¿está a la altura de las expectativas?? Spoiler: No es sólo buena; es una deslizadora del salón de la fama.
La Figura: Escultura y Diseño - Una Fantasía Fúngica Cobrada Vida
Empecemos por la escultura, porque si Pitona fuera una estatua, sería la Venus de Milo de los villanos: ¿sin brazos? No, pero armada hasta los dientes de detalles. El equipo de diseño de Hasbro ha traducido su extravagancia animada en una obra maestra realista. Atrás queda el traje de ameba de lunares de los dibujos animados; en su lugar hay un mono de hongo púrpura y magenta superpuesto como una cebolla psicodélica. Las membranas palmeadas se extienden sobre músculos tonificados, sombreados con sutiles degradados que gritan “antiguo horror de bioingeniería” sin gritar “plástico barato”.”
Su piel pálida brilla fantasmagóricamente bajo la luz, con un tenue rubor rosado en las mejillas y la nariz que le da ese aire de recién salida de un capullo. ¿Y el maquillaje? Afilado como un estilete: tatuaje preciso, labios rojo sangre y ojos que podrían hipnotizar a un halcón. Los colmillos asoman, goteando veneno implícito, mientras las puntas de sus dedos coinciden en verde amenaza. No es un 1:1 exacto de la película -al fin y al cabo, el espíritu de Classified es la reinterpretación-, pero evoca perfectamente su esencia alienígena y encapotada. Piensa en ella como si Pythona comprara en una boutique alienígena de alta gama: elegante, inquietante y lista para una pasarela en el Himalaya.
La escultura de la cabeza merece su propio párrafo, o quizá un soneto. Dos cabezas alternativas: una con una coleta completa, elegante y siniestra; la otra cortada por la mitad, haciendo referencia a... bueno, digamos un corte de pelo dramático en el canon sin estropearlo. Ambas presentan esa calva con copete, enmarcada por orejas puntiagudas que susurran “elfo que salió mal”. ¿Las expresiones? Una neutra para operaciones de sigilo, la otra vampírica con los colmillos desnudos. Las aplicaciones de pintura son impecables -sin sangrados ni descuidos-, lo que hace que su mirada hipnótica resalte como esmeraldas en un nido de víboras.
¡Y la capa! Oh, la capa: un triunfo de la ingeniería textil que merece un aplauso. Textura exterior de piel de serpiente, tono interior de orquídea, con un dobladillo serpenteante cortado a láser que revolotea como un ser vivo. Es lo bastante rígida como para posar dinámicamente, pero suave como para cubrirse sin entorpecer el movimiento. Con la capucha puesta, es un xenomorfo chic; con la capucha bajada, es una cruzada del caos. A diferencia de las capas de plástico rígido que se rompen como egos quebradizos, esta se pliega, fluye y la eleva de figura a dinamo de exhibición.
En términos de escala, mide perfectamente 150 mm (6 pulgadas), y encaja a la perfección con el plantel de la línea. Colócala junto a Serpentor y casi podrás oír su coqueteo canónico. O enfréntala a Jinx: la articulación permite dar patadas a media altura que harán que tu estantería recree escenas de películas. Hablando de...
Articulación: Posar como un depredador
Pythona no sólo es bonita, sino que también es plegable. Con múltiples puntos de articulación (articulaciones de mariposa para barrer los hombros, codos y rodillas dobles sin pasador para flexiones sin fisuras, abdominales, cintura giratoria y caderas articuladas), se mueve como un veneno líquido. ¿Quieres que se lance con las garras extendidas? Hecho. ¿En cuclillas sigilosas? Fácil. Pateando Ojos de serpiente en las espinillas? Por supuesto, y con estilo.
La integración es genial: no hay clavos visibles que estropeen la escultura, manteniendo intacta su estética orgánica. Los puertos de mariposa le permiten cruzar los brazos para esa pose de “ven aquí o muere”, mientras que los balancines de los tobillos garantizan posturas estables en terrenos irregulares (o en tu escritorio desordenado). Comparada con las anteriores figuras Clasificadas, ha dado un paso adelante: articulaciones más suaves, menos holguras, más alcance. Es como si Hasbro hubiera susurrado: “Hagámosla bailar”, y ella lo ha hecho con un tango de terror.
En acción, brilla. Puedes recrear su ataque cinematográfico: capa ondulante, una mano agarrando una anguila, la otra goteando efectos. O dibuja a partir de los cómics, perdonando a Colton con una inclinación compasiva. La capacidad de pose no es sólo funcional; es divertida, e invita a pasar horas jugando con los dioramas. Si la articulación fuera un superpoder, Pythona tendría el nivel 4 en su ficha, junto con su dominio del sigilo y la infiltración.
Accesorios: Una bonanza biomecánica
Si la figura es la estrella, los accesorios son el reparto secundario, ¡y qué conjunto más grotesco! Con 14 piezas, este set es una carta de amor a G.I. Joe: La Película. ¿Hidra anguila eléctrica? Sí, con tentáculos que se retuercen. ¿Facehugger con brazos articulados? Sí, perfecto para agarrarse a los desventurados Vipers. ¿Almeja multiidioma (su “teléfono” para las charlas de Golobulus)? Presente, junto a una tortuga globo venenosa y una enorme gema rosa neón que podría servir de pisapapeles infernal.
Manos en abundancia: Dos puños para los puñetazos, dos empuñaduras para los artilugios, además de alternativas cargadas de efectos: una izquierda con gases nocivos (guiño a la gasificación de un Guardia Carmesí) y una derecha con puntas de veneno (esa amenaza de Jinx inmortalizada). No hay garras de uñas alargadas, por desgracia -una pequeña carencia, quizá por motivos de coste-, pero se compensa con bonificaciones originales: un par de chakrams serpiente bicéfalos. Estas cuchillas circulares, inspiradas en las raíces subcontinentales de Cobra-La, añaden un toque cultural, y las empuñaduras facilitan su manejo.
¿Sostenerlos? Casi sin problemas, aunque los objetos más voluminosos, como la almeja, requieren actos de equilibrio. Los chakrams encajan perfectamente, evocando el estilo ninja. En general, se trata de una cuidada selección: todas las piezas están relacionadas con el canon, desde las anguilas en los asaltos hasta las gemas en los rituales. Aquí no hay armas genéricas: el arsenal de Pythona es tan único como su ADN, mezclando horror y capricho al más puro estilo G.I. Joe.
Embalaje: Un santuario resplandeciente
Incluso la caja es una obra de arte: iridiscente con tentáculos fungoides y vegetación venosa en tonos rosa-púrpura, envuelta como un regalo venenoso. Los laterales ostentan el siniestro retrato de John Giang, mientras que la parte posterior ostenta iconos de tarjetas de archivo: Rol (Operaciones Encubiertas) a Nivel 4, Habilidad (Sigilo) Nivel 4, Maestría (Infiltración) Nivel 4, Equipo (Cuerpo a Cuerpo) Nivel 3. Está al mismo nivel que Scarlett, uno por debajo de Sombra Tormentosa: adecuado para una máquina de infiltración de una sola mujer.
El expositor de la caja abierta es apto para coleccionistas: los accesorios están ordenados en bandejas, con imágenes dinámicas e ilustraciones que saltan a la vista. Un código QR enlaza con la tienda de Hasbro, un poco perezoso, pero perdonable entre tanto brillo. Comparada con las cajas estándar de Clasificados, esta destaca por su inquietante encanto, como la de Némesis Inmortal pero con un toque extra de carnosidad. Es un envoltorio que pide ser exhibido, no desechado.
Comparaciones y contexto: Por qué importa Pythona
En el panteón de los Clasificados, Pythona se une a rarezas como Nemesis Enforcer, empujando la línea hacia el territorio de Cobra-La. No es sólo una figura; es un puente hacia el lado más salvaje de la franquicia, donde la ciencia ficción eclipsa el realismo militar. Puede que los fans que se saltaron a Cobra-La se resistan, pero su diseño gana adeptos: incluso los que la odian admiten que “tiene muy buen aspecto”.”
Versus ReAction+ Pythona de Super7 (escala 1:18, lanzada al mismo tiempo), la de Hasbro gana en detalle y posabilidad. Desde el punto de vista canónico, se ajusta a la esencia: emisaria, asesina y ocasionalmente blandengue. ¿No tiene los pinchos de piña de la película? Territorio Quibble. ¿Disponibilidad? Dejando a un lado los dolores exclusivos (acceso anticipado Pulse Premium, los no miembros el 3 de noviembre), las tiradas de producción sugieren accesibilidad, a diferencia de lo que ocurre con la Garra.
¿Valor? En $46.99, es una ganga por la inversión en herramientas. Escultura única, capa de tela, bioadgets... es premium sin un precio premium. Para los coleccionistas, es esencial; para los aficionados, una puerta de entrada a la historia de Cobra-La.
Impacto más amplio: Pythona en el legado de G.I. Joe
El lanzamiento de Pythona demuestra la audacia de Hasbro, que adopta elementos divisivos como Cobra-La, que algunos fans detestan por desvirtuar el ambiente “americano real”. Sin embargo, es oro canónico: las esporas de la película, los orígenes de Serpentor, todo se relaciona aquí. En los cómics, su Transformers Los crossovers amplían el universo, demostrando la elasticidad de G.I. Joe.
Para la Serie Clasificada, es un presagio. Si Pythona vende (y los indicios apuntan a que sí), espera que Golobulus o Guardias Reales. Es una victoria para los fans de la cultura profunda, que nos recuerda que G.I. Joe no son sólo tanques y reactores; son mundos extraños y maravillosos que chocan.
¿Qué dicen los usuarios? Abrumadoramente positivos: “Emocionado”, “enamorado”, “imprescindible”. Los reparos sobre las garras o la exclusividad no atenúan el brillo. No es perfecta -ninguna figura lo es-, pero es monumental y evoca maratones de VHS de la infancia.
Conclusión
Al final, la Cobra-La Pythona de la Serie Clasificada de G.I. Joe no es sólo un juguete; es un triunfo de la alquimia juguetera. Desde sus galas fúngicas hasta sus accesorios bestiales, captura la esencia de un personaje que se ha deslizado por el canon con una gracia venenosa. ¿Ingeniosa? Es mordaz. ¿Original? Innegablemente, mezclando el camp de los 80 con el arte de 2025. Así que le hemos quitado todas las capas -raíces canónicas en la Película y en los cómics, supremacía de la escultura, agilidad de articulación y mucho más- para demostrar que vale cada céntimo y cada pose. Tanto si eres un Joe acérrimo, un converso a Cobra o un coleccionista curioso, Pythona te llama: Únete al culto Cobra-La. Fíjate en esas garras: gotean de placer. ¿Yo Joe? Más bien ¡Yo, Cobra-La!





