Juguetes Remco Conan el Bárbaro: Guía de Figuras Vintage 1984
A principios de la década de 1980, cuando los mundos de fantasía chocaban con la fuerza del plástico, Remco lanzó una línea de figuras de acción que captaban la cruda esencia de las aventuras con espadas. Estos juguetes transportaban a los coleccionistas directamente a los reinos salvajes de las antiguas batallas, donde la fuerza física se encontraba con la brujería bajo cielos olvidados. Las creaciones de Remco, inspiradas en las historias intemporales de un errante cimmerio que vagaba de las tumbas sombrías a los tronos resplandecientes, ofrecían un asidero tangible a las sagas épicas. Para los que recuerdan haberlos desenvuelto bajo las luces navideñas o recorriendo los pasillos de los juguetes, no eran simples juguetes: eran portales a estruendosos enfrentamientos y astutas hazañas. Hagamos girar nuestras hachas a través de esta colección, revisando Conan y los bárbaros y bestias que definieron las conquistas imaginarias de una generación.
Conan el Guerrero
Imagínate esto: un bruto corpulento recién llegado del norte helado, con los músculos enroscados como una pantera lista para abalanzarse sobre enemigos desprevenidos. La figura de Conan el Guerrero de Remco mide unos 8 cm, esculpida con un pecho ancho y unas extremidades que gritan “He luchado con osos para desayunar”. Lleva un sencillo taparrabos, botas que parecen haber atravesado una docena de campos de batalla y una piel de león sobre un hombro, un guiño a las bestias salvajes que sin duda ha matado en sus viajes. Su pelo es una melena castaña despeinada, y su rostro muestra una mueca decidida, como si estuviera a medio gruñir a alguna serpiente escurridiza o a un caudillo rival. Entre sus accesorios se incluye una espada robusta que se adapta perfectamente a su empuñadura, ideal para atravesar hordas imaginarias, y un escudo adornado con diseños robustos, perfecto para rechazar flechas o hechizos.
En las historias: esta versión evoca al joven Conan, el que irrumpió en las brumosas colinas de Cimmeria como ladrón y mercenario, con su espada siempre sedienta de acción. Es el trotamundos que saqueó Venarium en su adolescencia y luego vagó por Aquilonia y más allá, convirtiendo los campamentos de bandidos en cuentos con moraleja. Remco capturó ese espíritu indómito, sin florituras, sólo pura furia sin adulterar envuelta en plástico. La articulación de la figura es sencilla: las caderas, los hombros y la cabeza giran, lo que permite poses dramáticas como blandir una espada hacia el cielo o protegerse de un golpe fantasma. La pintura se mantiene extraordinariamente bien, con tonos de carne que no pierden su palidez fantasmal con el paso de las décadas, y detalles metálicos en las armas que brillan como un tesoro robado bajo la luz de las lámparas.
En cuanto a las críticas: Este juguete es un alboroto para cualquiera que haya organizado alguna vez batallas en el patio trasero. Imagínatelo enfrentado a los héroes de acción de tu vecino: se reiría de las ráfagas láser con un golpe de esa espada. La piel de león añade un toque de estilo, que le hace destacar entre los bárbaros genéricos; es como dijo Remco: “¿Por qué no darle un trofeo de su primera matanza?”. La jugabilidad es alta: esas articulaciones entran en acción sin romperse, aunque tras años de duelos, puede que algún brazo suelto pida una goma elástica. A los coleccionistas les encanta cómo se adapta a otras líneas de los 80, convirtiendo las estanterías en epopeyas cruzadas. Si hay algo que objetar, es la falta de equipo adicional; una daga o una cadena habrían aumentado la sensación de ladrón. Pero, en general, es un sólido punto de partida para revivir esas historias de saqueo y proezas, en las que Conan burla a los reyes y supera a los monstruos sin sudar.
Los valores medios de mercado actuales reflejan su perdurable atractivo: Las figuras sueltas en buen estado, con los accesorios intactos, alcanzan un precio de alrededor de 2.000 euros. $120 a $180. Si consigues uno nuevo con tarjeta, tendrás que pagar $300 a $500, dependiendo de la claridad de la burbuja y de los pliegues de la tarjeta. La rareza se dispara en las variantes con pintura más brillante o embalaje internacional, lo que eleva los precios entre los cazadores dedicados.
La ampliación de su tradición está directamente relacionada con los relatos originales. En “La Torre del Elefante”, Conan escala una aguja enjoyada en Zamora, combinando el sigilo con el salvajismo para enfrentarse a horrores cósmicos. La figura de Remco encarna esa dualidad: lo mismo acecha en las sombras que se lanza a la carga. O recuerda “La Hija del Gigante de Hielo”, donde persigue a una tentadora etérea a través de páramos nevados, con sus instintos guerreros por encima de la razón. Este juguete te permite recrear esos momentos, espada en mano, imaginando el crujido del hielo bajo los pies. El diseño evita la complicación excesiva, reflejando la ética directa de Conan: la fuerza por encima de la sutileza, la acción por encima de las palabras. Para los niños de la época, era el héroe desvalido por excelencia, que salía de las fosas de los esclavos para convertirse en leyenda. Incluso ahora, mostrarlo evoca esa emoción, un recuerdo de cuando los juguetes provocaban historias interminables.
Profundizando un poco más, la escultura se inspira en la fascinación de la época por los físicos heroicos, similares a las ilustraciones que acompañaban a los cuentos pulp de Howard. Los hombros anchos y los abdominales definidos no son sólo un adorno: representan la supervivencia del cimmerio en un mundo de gigantes, magos y aliados traicioneros. Accesorios como el escudo recuerdan las batallas de “La Reina de la Costa Negra”, donde Conan se alía con la reina pirata Bêlit para defenderse de los horrores del río. ¿La piel de león? Una sutil referencia a sus encuentros con bestias en las tierras salvajes de Shem o Kush. Jugar con esta figura en aquella época significaba horas de aventuras improvisadas, tal vez formando equipo con sus aliados contra enemigos improvisados. Hoy en día, los restauradores aprecian los originales por su durabilidad; una limpieza rápida revela detalles como el pelaje texturizado o los dibujos grabados de las hojas. Los valores fluctúan según el estado: los desconchones de pintura lo dejan suelto a $80, mientras que los ejemplares inmaculados alcanzan precios elevados en las subastas. No es sólo un objeto de colección; es una cápsula del tiempo del fervor por la fantasía de los 80.
Conan el Rey
Ahora, asciende al trono con Conan el Rey de Remco, una regia evolución del arquetipo bárbaro. Esta figura de 15 cm cambia la naturaleza salvaje por la autoridad real, ataviada con una armadura ornamentada que se abrocha sobre su musculoso cuerpo. Su corona se alza sobre la misma melena castaña, ahora peinada con un porte real, y su rostro mantiene una mirada de acero digna de comandar ejércitos. Los accesorios elevan la grandeza: una espada ornamentada para impartir justicia, un escudo con intrincados grabados y una placa pectoral que brilla como el acero pulido de lejanas forjas. Las botas y el taparrabos permanecen, pero el aspecto general cambia de aventurero errante a gobernante soberano, listo para decretar destinos desde una sala de mármol.
Esta encarnación tira de las crónicas posteriores, en las que Conan reclama la corona de Aquilonia tras años de conquistas. En “La Hora del Dragón”, es el monarca establecido, que lucha contra antiguos males como el resucitado Xaltotun para reclamar su reino. Remco ha dado en el clavo con la transición: ha desaparecido su aspecto salvaje y ha sido sustituido por símbolos de poder que aluden a sus raíces aguerridas. La articulación es idéntica a la de la versión guerrera: giros básicos para posar en un trono o dirigir cargas. La pintura es más atrevida aquí, con detalles dorados en la corona y la armadura que resaltan sobre su piel bronceada, aunque el tiempo podría apagar el brillo si no se guarda adecuadamente.
Tiempo de revisión: Es una joya de la corona para el juego dramático. Ponte la armadura y, de repente, tus batallas de juguete se convertirán en intrigas cortesanas: Conan dando órdenes mientras se defiende de los asesinos. La corona es un toque divertido: se queda en su sitio durante las peleas leves, pero sale volando en los enfrentamientos épicos, añadiendo realismo. Ingenioso aparte: es como si Remco susurrara: “Hasta los reyes necesitan accesorios, o acabarán siendo estatuas sin cabeza”. La durabilidad brilla; el plástico se mantiene firme y las articulaciones soportan innumerables coronaciones. ¿Desventajas? La armadura puede arañarse si no se maneja bien, y sin capa, parece un poco mal vestido para los bailes reales. Pero en una alineación, llama la atención y es perfecto para escenificar asedios o alianzas.
Los valores de mercado lo coronan como una inversión sólida: Cifras completas sueltas media $140 a $220, con versiones cardadas que van desde $400 a $600 por su excelente estado. Las variantes con esquemas de pintura variantes o tarjetas extranjeras pueden superar el $700.
Para completar su saga real, considera “La Ciudadela Escarlata”, donde Conan, como gobernante, soporta el cautiverio y la hechicería, emergiendo para aplastar a sus enemigos. El escudo de la figura evoca defensas contra hordas pictas o complots estigios. O “El Fénix en la Espada”, su primer relato como rey, frustrando una conspiración con puro valor. El diseño de Remco te permite representarlo en consejo o en combate, tendiendo un puente entre el trono y el campo de batalla. Los coleccionistas suelen emparejarlo con la versión del guerrero para una exhibición de “antes y después”, que pone de relieve el paso de Conan de paria a caudillo. Consejos de restauración: un pulido suave reaviva el brillo de la armadura, aumentando su valor. En los años 80, inspiró a los niños a soñar con coronas ganadas con la espada, no por derecho de nacimiento, un giro inteligente de los cuentos de hadas. Hoy, su presencia en las estanterías recuerda cuando los juguetes de fantasía enseñaban a resistir en medio de la opulencia.
Ladrón de joyas
Entra en las sombras con El ladrón de joyas de Remco, un enemigo espectral que añade un toque de espeluznante intriga a la alineación. Esta figura de 5,5 pulgadas destaca: moldeada en plástico rojo translúcido, parece un esqueleto carmesí salido de una cripta maldita. Su huesuda figura está acentuada por una capa que ondea como el manto de un ladrón en el viento nocturno, y empuña un hacha que tiene más de guillotina que de sutileza. La cabeza es una calavera sonriente, de ojos huecos pero amenazadores, con extremidades que posan en posturas furtivas o en ataques a mitad de movimiento. Aquí no hay carne, sino pura amenaza fantasmal, como si atravesara las paredes para arrebatar gemas a los guardianes.
Enlazando con los cuentos, este personaje se hace eco de los días de ladrón del propio Conan en ciudades como Arenjun, la “Ciudad de los Ladrones”, donde robaba en torres custodiadas por trampas y demonios. En “Pícaros en la Casa”, Conan se enfrenta a intrigas mortales en las que intervienen sacerdotes y bestias, como cuando se enfrenta a este esquelético ladrón. Remco lo ha creado como un enemigo, perfecto para emboscadas en escenarios de juego. La articulación permite que se arrastre o salte, y el cuerpo translúcido deja que la luz juegue malas pasadas, realzando su encanto fantasmal.
Revisa: Qué ironía: un ladrón tan transparente que no podrás esconderlo de los envidiosos coleccionistas. Su resplandor rojo le confiere un atractivo visual, ideal para los atracos nocturnos en tu reino de juguete. Agita el hacha y se convertirá en un torbellino de furia ósea; la capa añade dramatismo, ondeando durante las persecuciones. Digno de risa: es el villano económico por excelencia, no hace falta pintura cuando ya eres rojo sangre. La robustez impresiona; el plástico resiste las grietas, aunque la capa puede deshilacharse por el exceso de celo en las cabriolas. Pequeña queja: carece de herramientas adicionales, como una ganzúa, pero su sencillez alimenta la imaginación.
Los valores roban el espectáculo debido a su rareza: Las cifras sueltas mandan $400 a $600, mientras que los cardados suben a $1,500 a $2,500, reflejando su condición de escurridizo.
Profundizando en la tradición, el Ladrón de Joyas encarna a los habitantes del inframundo que Conan encuentra en “El Dios del Cuenco”, matando a un guardián serpentino para conseguir riquezas prohibidas. Colócalo al acecho cerca de los tesoros, recreando escapadas furtivas. La elección de Remco de la translucidez fue innovadora, ya que se adelantó a la moda de brillar en la oscuridad, lo que le convirtió en pionero de los efectos espeluznantes. Para jugar, se emparejó brillantemente con Conan, convirtiendo los juegos en persecuciones del gato y el ratón a través de bazares imaginarios. Los coleccionistas lo cazan para completarlo, pagando a menudo primas por plástico sin amarillear. Su diseño suscita debates: ¿es un pícaro no muerto o un ladrón demoníaco? En cualquier caso, enriquece las exposiciones con un toque sobrenatural.
Devorador de Almas
Prepárate para lo monstruoso con Remco Devorador de Almas, un antagonista corpulento que surge como una pesadilla de los vacíos exteriores. Con sus 1,65 m, es una mezcla bestial: casco con cuernos sobre un rostro gruñón, hombros anchos cubiertos por una capa negra dentada y extremidades acorazadas con guanteletes en muñecas y tobillos. Su cinturón gris cruza el pecho como un arnés para cargas impías, y empuña un hacha de doble hoja que es pura devastación. La escultura grita depredador, con una piel texturizada que sugiere escamas o cicatrices de forjas infernales, y una pose que evoca cojera y que se suma a su ominoso arrastrar de pies.
Inspirada en los horrores que roban almas en relatos como “El Pueblo del Círculo Negro”, donde los hechiceros invocan entidades que se dan un festín con la esencia de la vida, esta figura encaja como un ejecutor demoníaco. En “Sombras en Zamboula”, Conan lucha contra caníbales y cosas peores, haciéndose eco del apetito de este devorador. La articulación favorece los avances amenazadores, con giros para blandir el hacha o hacer florecer la capa.
Revisa: Este tipo es un chupador de almas en el mejor de los sentidos: te vacía la cartera si no tienes cuidado, pero vale cada moneda por el terror que provoca. Su yelmo con cuernos es una pasada, como si le hubiera dado un cabezazo a un carnero y se hubiera quedado con el recuerdo. El hacha atraviesa a los enemigos sin esfuerzo, y la capa le da un toque dramático. Las articulaciones flexibles mantienen la postura, aunque el diseño flácido puede confundir a los fans de la simetría. Dato curioso: tiene ese aire de “he comido peor que tú”, perfecto para monólogos de villano. Inconveniente: la ausencia de cuernos reduce la intimidación, pero los originales rugen con presencia.
Las medias del mercado devoran los presupuestos: suelto completo en $250 a $400, hasta $800.
La sabiduría popular lo relaciona con las abominaciones de “Clavos Rojos”, donde antiguos males acechan en ciudades perdidas, alimentándose de intrusos. Pósalo vigilando las ruinas, con el hacha en alto. El trabajo de detalle de Remco -bordes dentados de la capa, hacha metálica- lo eleva más allá de los monstruos genéricos. En los juegos de los 80, era el malo malísimo, que arrollaba a los héroes hasta que Conan triunfó. Los coleccionistas lo valoran por su rareza, y las capas inmaculadas disparan los precios. Es un testimonio del lado oscuro de la fantasía, donde los juguetes reflejaban los peligros de la historia.
Thoth Amón
Por último, enfréntate a lo arcano con Remco Thoth Amón, el siniestro hechicero que teje hechizos como una araña su tela. Esta figura de 15 cm está envuelta en misterio: alta y ancha, con rostro de halcón bajo una capa encapuchada y tonos de piel oscuros que evocan sus orígenes estigios. Empuña un bastón rematado con motivos serpentiformes, listo para invocar tempestades o serpientes. Su túnica fluye con intrincados pliegues, y entre sus accesorios se incluye la capa para revelaciones dramáticas, que lo sitúan como el titiritero detrás de las amenazas.
En las historias, Thoth-Amón es el archienemigo, un hechicero estigio que en “El Fénix en la Espada” blande un anillo de serpiente para desatar la perdición. Remco captó su amenaza distante, con la articulación de los conjuros gestuales.
Revisa: Astuta como una serpiente, esta figura es una adición fascinante: lánzala en un papel y verás cómo se desata el caos. Su bastón es una varita mágica, perfecta para eliminar enemigos desde lejos. La capucha le da un toque secreto, como si estuviera planeando la conquista de tu colección. La articulación facilita las poses místicas, aunque la capa puede engancharse. Divertido: es el cerebro de la fuerza muscular de Conan, convirtiendo las peleas en enfrentamientos mágicos. Contra: carece de artefactos adicionales, pero la imaginación llena el vacío.
Los valores encantan: suelta $150 a $250, cardado $400 a $700.
Su papel canónico abarca intrigas, como la ayuda a las tramas en “La hora del dragón”. Muéstralo intrigando, con el bastón en alto. La escultura de Remco hace honor a su imponente presencia, por lo que resulta esencial para las colecciones equilibradas.
Por qué estas cifras son caras:
El factor ladrón de joyas: Se considera el “santo grial” de la era Remco de 5,5 pulgadas. Los ejemplares empaquetados están desapareciendo en colecciones privadas, lo que hace que el precio MOC supere con creces el $1,000 marca.
El Devorador de Almas: Como esta figura tiene una escultura esquelética más “monstruosa”, es muy buscada por los Los Amos del Universo coleccionistas que quieran posarlo con Skeletor. Este atractivo “cruzado” mantiene el precio elevado.
La “trampa de las condiciones”: Las figuras de Remco de 1984 a menudo adolecen de “síndrome de la pierna pegajosa” donde el plástico empieza a estropearse. Las figuras con extremidades limpias y no pegajosas y pintura intacta en las túnicas rojas de Thoth-Amón se venderán en el extremo superior de estas gamas.
Lanzamientos en el extranjero, Carro de combate y monstruo
Más allá de las costas estadounidenses, la línea de Remco encontró nueva vida en los mercados extranjeros, especialmente en Francia a través de Delavennat. Estas ediciones solían tener un embalaje único, con tarjetas bilingües o cajas con ventana que mostraban los detalles de las figuras. Las variantes incluían colores más vivos o ligeros retoques del molde, que atraían a los coleccionistas internacionales. ¿Las verdaderas joyas? El conjunto Carro de Combate y Monstruo, una potencia en caja. El carro, un vehículo robusto con ruedas de pinchos, es tirado por un monstruo corpulento: una bestia reptiliana con mandíbulas abiertas y extremidades con garras, que recuerda a los horrores prehistóricos de Howard en relatos como ’Más allá del Río Negro“. Se incluye un Mikola figura de la línea Lost World de Remco, reutilizada como conductor o aliado, añadiendo diversión cruzada. El monstruo también aparece en solitario en bolsitas, un terror económico para playsets rápidos.
Estas piezas amplían las batallas: engancha el carro para las cargas o desata al monstruo en embestidas en solitario. Valores: conjuntos completos $500+, particulares $200-400.
Conclusión
Los juguetes de Conan de Remco perduran como insignias de una época más audaz, en la que el plástico plasmaba el choque del acero y la brujería. Nos recuerdan aventuras sin límites, invitando a las nuevas generaciones a empuñar la espada y seguir adelante. Ya sea en las estanterías o en las historias, su legado es eterno.
Puede que Conan definiera el estilo de los ‘machos musculosos’ de 5,5 pulgadas en 1984, pero esa misma filosofía de diseño está impulsando actualmente un enorme revival retro. Si aprecias la valentía y la intercambiabilidad de las figuras clásicas de Remco Conan, descubrirás que esa misma ‘Zolo-lógica’ está viva y coleando hoy en día. Descubre cómo la influencia del cimmerio dio forma a una epopeya moderna en nuestro Guía completa de figuras del Reino del Inframundo.
1984 Remco Conan: Guía de valores raros y variantes
Lectura recomendada: La Guía del “Cazador de Clavijas”: Cómo encontrar un Remco inmortal en eBay
| Carácter | Suelto (Completo) | Menta en tarjeta (MOC) | Nivel de rareza |
| Ladrón de joyas | $395 - $550 | $1.350 - $1.600+ | Ultra Raro |
| Devorador de Almas | $180 - $260 | $450 - $600 | Raro (Monstruo) |
| Thoth-Amón | $80 - $115 | $350 - $425 | Alto (Villano) |
| Conan el Rey | $70 - $110 | $550 - $750 | Alta (Variante Regal) |
| Conan el Guerrero | $65 - $95 | $450 - $525 | Moderada (Clásica) |
Nota de mercado: Los valores de los juguetes se basan en las ventas recientes del mercado secundario de 2024-2025 y pueden fluctuar. El mayor factor de valor de los juguetes Remco es el estado del plástico (cuidado con el síndrome de la ‘pata pegajosa’) y si hay armas originales, ya que suelen perderse.





